sábado, 16 de octubre de 2021

Yanina Latorre reveló el traumático episodio que la alejó para siempre de sus suegros: “No saben todo lo que les dije…”

La panelista de “LAM” recordó los inicios de su relación con Diego Latorre. Y los agravios que sufría de parte de los padres del ex futbolista. Hasta que los enfrentó.

Ante la mirada atónita de Ángel de Brito y el resto de las panelistas de Los ángeles de la mañana, Yanina Latorre sorprendió al recordar la pésima relación que mantenía con sus suegros, los padres de Diego Latorre, y reveló el traumático episodio que la alejó para siempre de ellos. “La pasé muy mal”, aseguró.

Para comenzar con su relato, Yanina viajó en el tiempo hasta 1993, cuando comenzaba con Gambetita, como se lo conocía a quien por entonces era delantero del club Tenerife de España, al que llegó tras un exitoso paso por Boca. “En ese momento, si el padre del futbolista tenía un cierto nivel intelectual, como era el caso de mi suegro, que era un tipo bien, empresario, le manejaban la carrera al hijo. Y en el manejo de la carrera estaba el gasto. Entonces, era difícil gastar un mango sin que se enteraran”, dijo la mamá de Lola Latorre.

En ese año, Yanina y Diego vivían juntos en Europa. Ella tenía 25, y la distancia de su familia no le hacía las cosas sencillas en una época en la cual las comunicaciones (sin Internet y a años luz del WhastApp) eran problemáticas. “Yo era una nena de mamá. Dora (por su madre) me malcrió como yo malcrío a Lola. Y una o dos veces por semana hablaba una hora y pico con mi vieja, la extrañaba. Si no hablaba una vez por semana no tenía conexión con mi familia”, explicó la panelista.

Hasta que un día, fue ella quien recibió una comunicación. “Mi suegro me llamó por teléfono para decirme que estaba gastando mucho de teléfono. ‘¿Pero lo pagás vos o este (en referencia a su marido) corriendo la pelota? ¿Quién sos vos para decirme si me viene mil, dos mil o tres mil de teléfono?’, le dije. Una cosa es si Diego viene y me dice: ‘Mirá, flaca, está viniendo mucho en la cuenta del teléfono’, que igual lo mando a la mier… ¡Pero que me lo diga mi suegro me parece mucho peor!”.

Interrumpió por un momento su relato para aclarar que contaba todo esto con una sola razón: evidenciar el supuesto maltrato al que son sometidas las novias de los jugadores de fútbol por parte de su familia política. “Cuento esto como ejemplo para otras chicas porque la pasé muy mal”. Por caso, sostuvo que su aparición en la vida de Diego provocó una “división” en los Latorre, aunque no era algo personal con ella: “El problema es que era la mujer que se llevó la gallina de los huevos de oro”, dijo para graficar que cualquier otra joven, de haber estado en su lugar, tendría que haber lidiado con la misma situación.

“Cuando volví, tenía 15 kilos menos. Tenía miedo de contarle a mi mamá lo que me estaba pasando porque me iba a decir: ‘¡Volvete!’. Tuve un año de padecimientos y un día me harté. Me apersoné a la casa de mis suegros y no saben todo lo que les dije… Me tenía que defender: me decían que era una put…, que era una ladrona, que le mentía con la edad, que le mentí con mi título y que no era contadora, que conocían al del puesto de diario de enfrente de la casa de mi mamá y que les contó que tenía el documento cambiado, que iba a tener un hijo y me iba a escapar… Y mirá, acá, cornuda, y sigo cuidándolo y lo amo, por más que nos matemos”.

Luego sí dio detalles sobre aquel episodio que terminó con la presencia de Yanina en la casa de sus suegros, y la ruptura para siempre en su relación. “Un día me apareció mi auto chocado. Mi suegro me había chocado el auto para decirle a Diego que había salido a bailar borracha. Me rompieron el auto ellos y lo tuvimos que pagar. Era un auto descapotable blanco: abrí la puerta y se cayó al piso. Estaba destrozado, lo tuvimos que tirar”.

“Para eso momento ya estábamos juntos con Diego desde hacía un año y medio, dos. Él estaba enamorado y sabía qué tipo de mujer era yo. Pero me quedé muda porque al jugador no se le cuenta nada hasta que termina el partido, porque parece que el jugador sale al partido con una preocupación le duelen los tobillos. Yo he perdido embarazos y me quedé (sin contárselo) hasta que volvió…”, reveló.

Volviendo al relato del auto destrozado, continuó: “Me desesperé, llamé a las mujeres de los otros jugadores. En Tenerife no había barra bravas; si acá te pasa eso es un barra brava, pero en Tenerife no. Las mujeres de los jugadores se quedaron todas mirando el auto y yo me preguntaba cómo le decía a Diego. Mis suegros vivían a 10 cuadras…”.

Así cerró la historia: “Enloquecí. Caminé las 10 cuadras enloquecida, con el perro. Entré y les dije: ‘Hola. Yo no soy puta, ¡soy muy puta! Y me dedico a ser puta’. Se lo dije a los dos. Estoy con él para sacarle guita y cada noche le hago hummm por guita. Mucho peor es tener 60 años y pelear con una puta de 20 por la guita del hijo. Laburen, sean dignos’”.

“Nunca más los vi. ¿Estuve bien?”, concluyó Yanina, frente a una audiencia que seguía atónita en el estudio de El Trece.

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