martes, 26 de octubre de 2021

La “choricrisis”: sin público en las canchas, se vendieron 1,2 millones de choripanes menos y la pérdida fue de $40 millones

Las restricciones por la pandemia dejaron a los estadios sin hinchas, pero también impactaron en una economía que vivía, en gran parte, gracias a estos eventos.

El choripán, el clásico argentino popular, el que acompaña en marchas, recitales y partidos de fútbol, fue otra de las víctimas parciales de la pandemia. En los primeros meses de cierre, la venta de chacinados (grupo en el que se incluyen los chorizos, ingrediente principal del plato) llegó a caer hasta un 30% y, aunque luego despegó, faltaron varios canales de venta que, hasta el momento, no se recuperaron del todo. Solo por el fútbol sin hinchas, el que se vivió durante un año y medio, la “choricrisis” fue compleja: se vendieron 1,2 millones de unidades menos y se perdieron unos $40 millones en facturación.

Ese es el cálculo aproximado de Gustavo Lazzari, gerente general de Frigorífico Cárdenas y vicepresidente de la Cámara Argentina de la Industria de Chacinados y Afines (Caicha). Claro que, por ser el “chori de cancha” un bien que no tiene código de barras, ni está centralizado en ninguna empresa, ni pasa por algún tipo de contador, no es nada fácil hacer las cuentas.

En un cálculo “medio casero y conservador”, tal como eligió definirlo Lazzari, y tomando en cuenta dos torneos sin público o suspendidos, estimó que se vendieron 121.248 kilos de chorizos o 1.212.480 chorizos menos. Estimó esto sobre la base de 2526 partidos y suponiendo ocho ganchos por partido repartidos entre cuatro accesos. Cada gancho trae 60 unidades.

A $325 el kilo de chorizos, entonces, se perdieron al menos $39.405.000 en ventas para los mayoristas. Claro que la pérdida para quienes venden al público será mucho mayor, porque ese es el número aproximado al que se ofrecía un solo choripán en la cancha antes de que no se aceptara más público en los eventos deportivos.

Martín F. de Gyldenfeldt es gerente de Caicha y da un panorama de la industria de chacinados en general: “Si bien fuimos considerados actividad esencial, muchos de nuestros clientes estuvieron cerrados en la pandemia. Los productos del mercado caliente, como chorizos y salchichas, son los que más problemas tuvieron, a excepción de las fábricas que tienen sus ventas en grandes superficies, mayoristas y comercios de proximidad como los almacenes”.

En ese sentido, en 2020 la venta de chacinados cayó un 6% si se lo compara contra la prepandemia, aunque tocó bajas del 35% en abril y mayo del año pasado, un momento de cierres muy estrictos. En el primer semestre de 2021 se recuperó un 10,6% con respecto al mismo período del año pasado. “Hoy la situación general es estable, pero cargamos una mochila muy pesada en cuanto a lo impositivo y las tasas”, señala.

Entre el combo complicado que tuvieron los chacinados en 2020 estuvieron la falta de asados de grupos grandes, el cierre de restaurantes, la falta de eventos masivos y marchas, y la poca actividad en otros lugares de venta como las estaciones de tren. “Esos estuvieron prácticamente parados. Pero la mayoría tiene otros clientes y distribuidores. Estos últimos no sufrieron tanto”, señala De Gyldenfeldt.

En cuanto a los precios, en el partido que jugó la Selección contra Bolivia no hubo venta de choripanes ni dentro de la cancha ni en sus alrededores, por lo que aún es un misterio a cuánto volverá el “chori de cancha”. Los datos de Indec no miden el precio de los chorizos, pero sus “primas”, las salchichas, aumentaron entre julio de 2020 y julio de 2021 un 31%, muy por debajo de la inflación en el mismo período.

La “choricrisis” tiene luz al final del túnel. El choripán, elegido recientemente dentro del top 5 de mejores sánguches del mundo, seguirá siendo un preferido cuando todo vuelva a la normalidad.

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